La forma más adecuada es el establecimiento de una empresa dotada de personalidad jurídica, orientada a la colaboración en la gestión de los Servicios de Recaudación en vía de apremio. Las ventajas fundamentales son:

  • Agilidad en el funcionamiento del servicio y más fácil adaptación a las situaciones coyunturales que presenta la fórmula jurídica de S. Mercantil.
  • Seguridad en el tratamiento de la gestión.
  • Fácil imputación de los costes del servicio.
  • Descentralización, evitando con ello incrementar la plantilla municipal.